21 de agosto – Día de la Niña y el Niño

Aporte elaborado por la Comisión de Género y Discapacidad de ATSS.

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(Aporte elaborado por la Comisión de Género y Discapacidad de ATSS)

SOBRE LA CRIANZA

Antes que padres y madres, todos fuimos hijos e hijas. Por lo tanto, somos conscientes de como la educación que hemos tenido nos ha determinado (para bien o para mal si hablamos en términos de convivencia y lo que es esperable de nosotros desde la sociedad).

Pudimos haber tenido una educación muy rígida o muy permisiva, muy idealizada por nuestros mayores a cargo o con las libertades de expresión y de elección para el sano ejercicio de la autonomía que toda persona necesita; sin importar la edad o condición.

Muchas veces los adultos condicionamos en base a nuestros ideales, creencias y hasta temores a esas autonomías de los menores. Les terminamos transmitiendo nuestras cargas, nuestros miedos, nuestras luchas internas y hasta nuestros rencores. Los hacemos amigos de nuestros amigos y enemigos de nuestros enemigos. Les cargamos de pasiones saludables y otras no tanto. Reprimimos sexualidades y moldeamos varones y mujeres en base al modelo patriarcal, reforzando así la inequidad.

¿Cuántas niñas han cuestionado en sus hogares sus responsabilidades adicionales en el hogar por el simple hecho de ser nena? ¿Hablamos de responsabilidades genitales? Bordieu (2002) afirma, en su trabajo sobre la dominación masculina, que la división sexual nos remite a establecer diferencias entre mujeres y hombres en su forma de ser y en su forma de construir el mundo, desde sus modos de vestir, de hablar, y de actuar, así como desde las maneras de sentir y de pensar los significados o los valores que circulan y se comparten en la sociedad. Según Bourdieu, la división sexual es un principio básico de la violencia simbólica en la estructura social y de lo que considera es la dominación masculina.

Pero la dominación masculina no solo oprime a las mujeres, sino a otros tipos de masculinidades por fuera de la hegemónica. ¿Cuántos niños han querido expresar sus emociones y fueron reprimidos? ¿Los varones no lloran? ¿Cómo deben expresar entonces sus frustraciones? ¿A los golpes? En nuestros discursos legitimamos la violencia en los varones con expresiones o valores conservadores y machistas.

La hegemonía masculina es la superioridad que se enmarca en la doctrina religiosa, en la ideología política o social, en el contenido de los medios de comunicación masivos, el diseño de los hogares, las políticas de bienestar de los estados, etc. (Connell, 1987).

Por tanto, debemos reconocer como actúan todos estos mecanismos de poder productores de inequidades para desmontarlos de nuestras formas de educar. Debemos recuperar esa virtud que tienen los chicos y que perdemos al ser adultos, la capacidad de cuestionar todo. Como adultos, la mayoría de las veces no sabemos responder al porqué de esas interrogantes de los chicos. Esto tienen un por qué, nos fueron impuestas. No sabemos por qué actuamos o las cosas deben ser así.

Eduquemos y eduquémonos para que la crianza de nuestros niños y niñas sea la más saludable

SOBRE LOS JUEGOS Y JUGUETES

Desde la perspectiva de género es importante prestar atención a los juegos y juguetes que aun hoy refuerzan estereotipos con mensajes modeladores de identidades: Princesas mamas y Campeones fuertes.

Entre los juegos y juguetes para niñas, los maquillajes, las muñecas de cuerpos estereotipados cuya única ambición es agradar al hombre obteniendo su aprobación a través de la atracción, etc. Esto refuerza la patologización del cuerpo femenino que le impone desde la infancia la presión de verse bella en los cánones que maneja el patriarcado. Refuerza también el papel de objeto (de deseo) de la mujer y conduce en casos extremos a patologías como ser la bulimia y la anorexia.

Otro juguete predilecto para las nenas es el de bebotes o cocinitas que modelan su identidad como futura mama y ama de casa. Esto no es del todo malo si se complementa con otros insumos que alimenten su identidad también con otras ambiciones, que la empoderen. Si solo se ofrece un único modelo, se cristaliza su identidad en solo eso. Hoy se comienzan a crear otros tipos de heroínas para las niñas, con otros afanes, entre ellos, cuentos de Frida Khalo. A su vez, no está mal que el niño pueda jugar también con bebotes para construir su identidad también relacionada al cuidado de otros, así como reconocerse responsable en las tareas del hogar.

Por otra parte tenemos a los juegos y juguetes típicos de varones. Muchas veces se da el juego de mano reforzado por los modelos hegemónicos que ofrece la ficción, los héroes e incluso en los oficios relacionados al género con los que pueden identificarse. Aquí suele actuar la coacción de los adultos, que ante el caso de una nena que quiera jugar al futbol o un varón que sueñe con confeccionar ropa, enseguida intentaran persuadirlo para que renuncie a esa idea y opte por una que se ajuste a lo hegemónico.

Es común que entre los varones califiquen como inferiores a todas las actitudes o juegos que sean considerados femeninos, reforzando así su jerarquía de poder desde pequeños al obligarse a asumir preocupaciones más ambiciosas que el hecho de ser bellas, mamás o amas de casa. En estas diferenciaciones es que se refuerza hacia un lado y hacia el otro la inequidad de poder y de responsabilidades, relegando a las mujeres al ámbito privado y del cuidado y al varón a los asuntos públicos y de autonomía.

Es aquí donde los adultos debemos tomar conciencia de que los juegos, juguetes y los estilos de héroes que llegan a los niños y niñas no son mero entretenimiento, pues estos a través del juego van construyendo su identidad y su capacidad de relacionamiento con el otro, ya sea desde la indiferencia o la posesión como contraproducentes o desde el respeto e igualdad como lo saludable.

SOBRE LOS DEBERES Y DERECHOS DEL NIÑO Y LA NIÑA

A partir de la promulgación de la Convención de 1989 se ha ido adecuando la legislación interna a los principios contemplados en la Declaración. Aunque la legislación y el sistema jurídico de cada país suele ser diferente, 193 países han ido consagrando medidas especiales para su protección, a nivel legislativo e incluso derechos constitucionales. Entre los Derechos del niño destacan los cinco principios fundamentales:

• La no discriminación: todos los niños tienen los mismos derechos.

• El interés superior del niño: cualquier decisión, ley, o política que pueda afectar a la infancia tiene que tener en cuenta qué es lo mejor para el niño.

• El derecho a la vida, a jugar, la supervivencia y el desarrollo: todos los niños y niñas tienen derecho a vivir y a tener un desarrollo adecuado.

• La participación: los menores de edad tienen derecho a ser consultados sobre las situaciones que les afecten y a que sus opiniones sean tenidas en cuenta.

• Derecho a la vivienda digna: Todos los niños tiene el derecho a vivir en un espacio adecuado para su desarrollo

Ley Nº 17823
CAPÍTULO V – DE LOS DEBERES DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES

Artículo 17. (De los deberes de los niños y adolescentes).- Todo niño y adolescente tiene el deber de mantener una actitud de respeto en la vida de relación familiar, educativa y social, así como de emplear sus energías físicas e intelectuales en la adquisición de conocimientos y desarrollo de sus habilidades y aptitudes.

Especialmente deberán:

• Respetar y obedecer a sus padres o responsables, siempre que sus órdenes no lesionen sus derechos o contravengan las leyes.

• Cuidar, en la medida de sus posibilidades, a sus ascendientes en su enfermedad y ancianidad.

• Respetar los derechos, ideas y creencias de los demás.

• Respetar el orden jurídico.

• Conservar el medio ambiente.

• Prestar, en la medida de sus posibilidades, el servicio social o ayuda comunitaria, cuando las circunstancias así lo exijan.

• Cuidar y respetar su vida y su salud.

Niñ@s iguales, niñ@s felices