Encuentro para analizar los procesos de los gobiernos progresistas en la regi贸n

Puede acceder aqu铆 al texto completo de la Declaraci贸n de Montevideo.

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La Confederaci贸n Latinoamericana de Trabajadores Estatales (CLATE), la Confederaci贸n de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), la Sociedad de Econom铆a Pol铆tica Latinoamericana (SEPLA), el Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodr铆guez (INESUR), el Instituto sobre Estado y Participaci贸n Asociaci贸n de Trabajadores Estatales de Argentina (IDEPATE), la Sociedad de Econom铆a Pol铆tica de Brasil (SBP) y SURGENTES (Colectivo de Derechos Humanos de Venezuela) realizaron en Montevideo un Encuentro en el que participaron intelectuales y dirigentes sindicales de Am茅rica Latina para analizar el proceso de los gobiernos progresistas en la regi贸n.

En el debate participaron, entre otros, Atilio Bor贸n y Julio Gambina, economistas y profesores universitarios de Argentina, Roberto Regalado, polit贸logo y escritor cubano hoy trabajando en El Salvador, Marcelo D铆az Carcanholo y Plinio Arruda Sampaio, economistas y profesores universitarios de Brasil, Antonio Gonz谩lez Plessman, soci贸logo y activista de Derechos Humanos de Venezuela, 脕lvaro Rico, Decano de la Facultad de Humanidades de Uruguay, Antonio El铆as, economista de Uruguay y Horacio Fern谩ndez, director de IDEP-ATE, Argentina. Adem谩s participaron Julio Fuentes, presidente de CLATE, Marcelo Abdala, Secretario General del PIT-CNT y dirigentes de COFE.

Los participantes acordaron una Declaraci贸n, cuyo texto completo transcribimos a continuaci贸n.

Declaraci贸n de Montevideo

A partir de la d茅cada de 1990, fuerzas pol铆ticas de izquierda y progresistas ocupan, de manera estable y prolongada, espacios en los poderes e instituciones del Estado, incluido el ejercicio del Poder Ejecutivo en un significativo n煤mero de pa铆ses de Am茅rica Latina. La importancia de este hecho se multiplica debido a que esos espacios fueron conquistados a contracorriente de la imposici贸n de Estados neoliberales y del grave da帽o inflingido a todo pensamiento emancipador por el llamado socialismo real y su ignominioso derrumbe. Ello fue posible gracias al acumulado hist贸rico de las luchas populares, el rechazo generalizado a la violencia reaccionaria hist贸ricamente ejercida como m茅todo de dominaci贸n, la gran organizaci贸n, movilizaci贸n y lucha social y pol铆tica desplegada contra el neoliberalismo, y el voto de castigo de amplios sectores sociales contra los gobiernos neoliberales.

El cambio en el mapa pol铆tico latinoamericano y caribe帽o cre贸 las condiciones para el inicio de la soluci贸n de problemas de larga data, como la derrota de la pol铆tica y bloqueo y aislamiento contra la Revoluci贸n Cubana, incluido el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y la apertura de una posibilidad real de soluci贸n pol铆tica negociada del conflicto armado colombiano, que est谩 a punto de concretarse en la firma de un Acuerdo de Paz con las FARC-EP y que debe concluir con un acuerdo similar con el ELN.

En los pa铆ses donde la institucionalidad neoliberal colaps贸, en Venezuela, Bolivia y Ecuador, al acceder al gobierno las fuerzas populares implementaron profundos cambios en lo pol铆tico, lo ideol贸gico y en la apropiaci贸n, uso y distribuci贸n de la renta originada en el petr贸leo, el gas y la miner铆a. Los cambios institucionales apuntaron al fortalecimiento de la soberan铆a popular donde, en medio de tensiones y contradicciones, se plasmaron en la elaboraci贸n de nuevas Constituciones.

En los pa铆ses donde antiguos movimientos insurgentes lograron transformar su acumulado pol铆tico鈥憁ilitar en acumulado pol铆tico鈥慹lectoral, en Nicaragua y el Salvador, esas fuerzas ejercen hoy el gobierno con programas orientados a detener y revertir la reestructuraci贸n neoliberal desarrollada por los gobiernos de derecha que les precedieron, y sustituirlos por programas de asistencia y desarrollo econ贸mico y social, en la medida en que la correlaci贸n de fuerzas en cada uno de ellos lo permiten.

Y en el Cono Sur, en Brasil, Argentina y Uruguay, coaliciones pol铆ticas que abarcan un amplio el espectro de fuerzas progresistas y de izquierda, por lo general en alianza con fuerzas sist茅micas o tradicionales, accedieron al gobierno. Esos gobiernos progresistas optaron por variadas formas de institucionalidad capitalista para enfrentar la crisis: llegaron al gobierno vaciando su discurso pol铆tico de los objetivos estrat茅gicos de la izquierda, asumieron las reformas del Banco Mundial como si fueran un programa superador del neoliberalismo y pretendieron atenuar los males del capitalismo sin enfrentarlo como sistema. En estos pa铆ses los cambios son fuertes en el plano pol铆tico-electoral, m铆nimos o nulos en lo ideol贸gico, y en lo econ贸mico e institucional profundizan el capitalismo.

Todos los gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas generaron expectativas populares que han sido parcialmente satisfechas, en mayor o menor medida, en dependencia de las condiciones y caracter铆sticas, y de la correlaci贸n de fuerzas existente en cada pa铆s. Pero si bien estos espacios pol铆tico鈥慽nstitucionales fueron conquistados a contracorriente del neoliberalismo y de la ofensiva ideol贸gico鈥慶ultural reaccionaria derivada del fin de la bipolaridad, tambi茅n est谩n acotados y signados por sus secuelas. Y la inflexi贸n de la coyuntura internacional, provocada por la agudizaci贸n de la crisis sist茅mica del capitalismo y la econom铆a mundial, revela los l铆mites estructurales y funcionales de la democracia realmente existente, es decir, de la democracia burguesa, como sistema pol铆tico dentro del cual realizar las reformas y transformaciones que necesitan los pueblos de la regi贸n.

Los l铆mites estructurales y funcionales de la democracia realmente existente y los errores, deficiencias e insuficiencias de las propias fuerzas de izquierda y progresistas, son aprovechados por el imperialismo y las oligarqu铆as criollas para recuperar el monopolio de los poderes del Estado que hist贸ricamente ejercieron. Para ello recurren a la guerra medi谩tica, las campa帽as de desestabilizaci贸n, la judicializaci贸n de la pol铆tica, los llamados golpes de Estado de nuevo tipo y otros m茅todos similares. El resultado es que los pueblos latinoamericanos quedan expuestos a ataques contra los derechos de los trabajadores y contra la soberan铆a nacional.

El nuevo momento hist贸rico incentiv贸 una peligrosa ofensiva de los sectores m谩s reaccionarios y autoritarios de la derecha: en Venezuela, se recurre tanto a la violencia paramilitar como a la guerra econ贸mica; en Bolivia, se fabric贸 un conjunto de calumnias para descarrilar el referendo constitucional convocado para habilitar una nueva reelecci贸n del presidente Evo Morales y en Brasil, se aprovech贸 la debilidad del gobierno de Dilma para impulsar un golpe institucional. En todos los casos los medios de comunicaci贸n masivos desarrollan una campa帽a permanente contra estos gobiernos.

Esas agresiones se ven favorecidas por el empeoramiento de la situaci贸n econ贸mica mundial, que provoca la ca铆da de la demanda de materias primas, en volumen y precios, la recuperaci贸n del valor relativo del d贸lar, con las consiguientes devaluaciones de las monedas nacionales, el aumento de los intereses de la deuda externa y el retraimiento de la entrada de capitales.

En ese contexto, se hace muy dif铆cil mantener, tanto los ingresos reales de trabajadores, y pasivos, como las pol铆ticas asistenciales para los sectores m谩s desprotegidos, que reciben ingresos monetarios que modifican los resultados estad铆sticos pero no sus condiciones esenciales de vida. Todo ello exacerba las contradicciones objetivas entre las clases dominantes y dominadas, y desestabiliza a los gobiernos que necesitaban esos recursos para financiar sus pol铆ticas de conciliaci贸n de clases.

Estas situaciones, como en el caso uruguayo, provocaron que el gobierno, que tuvo la alternativa de enfrentar al capital oblig谩ndolo a pagar mayores impuestos, lo cual hubiera preservado el nivel de vida de los trabajadores y pasivos, por el contrario resolvi贸 aplicar el ajuste sobre la clase trabajadora para no afectar el beneficio de los capitalistas. Aqu铆 es fundamental destacar que las conquistas sociales alcanzadas por los trabajadores y el campo popular en la 煤ltima d茅cada, tanto los derechos como los ingresos, son reversibles, mientras que los privilegios que recibidos por los capitalistas est谩n protegidos por leyes y 鈥渂lindados鈥 por cambios constitucionales y tratados internacionales.

Los 煤ltimos resultados electorales en Argentina, Venezuela y Bolivia son un muy duro traspi茅 para las fuerzas progresistas. Al igual que lo es la desestabilizaci贸n en Brasil, la cual se ve agravada por el proceso de juicio pol铆tico contra la Presidenta.

En cualquier caso, la ofensiva del capital y las agresiones imperialistas han sido facilitadas, en mayor o menor medida, por problemas internos, tales como el burocratismo, la corrupci贸n, la lucha por el poder y, fundamentalmente, por la debilidad ideol贸gica y organizativa. Tampoco se ha logrado la transformaci贸n de la base productiva ni revertir la primarizaci贸n, la extranjerizaci贸n y la vulnerabilidad de nuestras econom铆as.

Para evitar la trampa de soluciones encuadradas en el marco de la ofensiva del capital, soluciones que se reducen a la discusi贸n sobre el ritmo y la intensidad del ajuste neoliberal, es fundamental que las organizaciones clasistas y del campo popular tengan absoluta independencia en relaci贸n a la burgues铆a y al Estado. Sin eso no hay como rescatar el debate sobre la urgencia hist贸rica de la revoluci贸n social como 煤nica forma de detener la barbarie capitalista. Esto coloca en el orden del d铆a la necesidad de buscar nuevos caminos para impulsar la lucha los trabajadores contra la explotaci贸n del capital. Por lo cual, observamos los l铆mites infranqueables de las f贸rmulas pol铆tico鈥慽nstitucionales y los modelos de gesti贸n macroecon贸mica del progresismo, no as铆 del impulso emancipador popular desatado desde finales del siglo pasado.

El enfrentamiento a la ofensiva del capital ha logrado triunfos importantes, tales como los procesos derivados de la confluencia de la movilizaci贸n popular, entre los que resalta la Cumbre de los Pueblos No al ALCA, que cumpli贸 sus objetivos. La lucha organizada debe ser el camino a seguir, y movilizaciones como esta demostraron que ello es posible.

Esto contrasta claramente con la agenda que en el presente llevan adelante algunos de los gobiernos de la regi贸n que, cada vez m谩s insertos en el capitalismo, promueven los acuerdos y tratados de libre comercio con la Uni贸n Europea, la Alianza del Pac铆fico, el TTTP, el TISA y otros que estimulan un programa que no es el de la clase trabajadora y el campo popular.

La tarea fundamental inmediata es la lucha contra el ajuste capitalista que traslada los costos de la crisis a los trabajadores: es bloquear la ofensiva del capital, y derrotar el ajuste fiscal y los acuerdos espurios de libre comercio.

La construcci贸n de una sociedad de contenido distinta, una sociedad sin explotados y explotadores, objetivo final de nuestra clase, contin煤a m谩s vigente que nunca.

Organizaciones firmantes:

Confederaci贸n Latinoamericana de Trabajadores Estatales (CLATE)

Confederaci贸n de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE)

Sociedad de Econom铆a Pol铆tica Latinoamericana (SEPLA)

Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodr铆guez (INESUR)

Instituto sobre Estado y Participaci贸n Asociaci贸n de Trabajadores Estatales de Argentina (IDEPATE)

Sociedad de Econom铆a Pol铆tica de Brasil (SBP)

SURGENTES (Colectivo de Derechos Humanos de Venezuela)