La seguridad social desde la Dictadura hasta fines de la d茅cada de los 90

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A trav茅s de este art铆culo de Adolfo Bertoni, ex presidente de ATSS y actual integrante de su comisi贸n especializada en el tema haremos una primera revisi贸n sobre el estado de la seguridad social y sus reformas hasta fines de los a帽os 90, a fin de proporcionar elementos que permitan comprender mejor la coyuntura actual y brindar bases para la formulaci贸n de respuestas ante la inminente reforma de la Seguridad Social que llevar谩 adelante el presente gobierno, en pr贸ximos boletines seguiremos compartiendo el presente documento.

Hay un cerco de garras que ahora se entretienen con su presa. (Nadie escucha esta tarde la oraci贸n que nos dice la carro帽a).

Seguridad social, pol铆tica y sociedad

La vida humana se construye 鈥渆ntre fuegos鈥: hay una lucha permanente entre el inter茅s privado y las necesidades colectivas. Por un lado las urgencias de expansi贸n econ贸mica y pol铆tica de los grandes empresarios, y por otro las necesidades de los hombres y mujeres comunes del pueblo de construir un mundo solidario y protector. En esa lucha, hay que tomar partido. Vale tenerlo especialmente en cuenta, cuando la reforma de las condiciones de ejercicio de un derecho humano fundamental, aparece presentada por los actores pol铆ticos y la mayor铆a de los medios de comunicaci贸n como un problema de 鈥渆xpertos鈥 (muchos de ellos muy valiosos y leales intelectualmente, pero unos cuantos sin credenciales para opinar sobre los problemas sociales que subyacen y deber铆an vertebrar la discusi贸n).

Quiero decir: la discusi贸n esencial es pol铆tica, de alta pol铆tica. 驴Qu茅 papel se le asignar谩 al pueblo en esta discusi贸n que habr谩 de afectarlo enteramente?

Las tijeras de la dictadura c铆vico militar

Luego del Golpe de Estado, el gobierno dictatorial intervino lo que entonces era el Banco de Previsi贸n Social junto con otras instituciones, culminando el 22/10/79 con la unificaci贸n de todos ellos en la Direcci贸n General de la Seguridad Social conforme al llamado Acto Institucional No. 9, 鈥渞edactado en la serenidad del gabinete y lejos de la excitaci贸n de los intereses populares鈥, recortando derechos provenientes de los periodos democr谩ticos anteriores (ciertamente imperfectos, desparejos y ca贸ticos).

Se eliminaron causales jubilatorias, se elevaron las edades m铆nimas para el retiro y se redujo el monto de las jubilaciones y pensiones. Se impuso una rebaja de las tasas de aportes patronales.

En particular, se elimin贸 el aporte patronal del 8% que financiaba el importante y beneficioso Sistema de Asignaciones Familiares, sustituy茅ndolo por 5 puntos del Impuesto al Valor Agregado (IVA), creado en 1972.

Se derogaron otras fuentes, recaudadas a trav茅s de impuestos a bebidas alcoh贸licas, carreras de caballos, rentas aduaneras, juegos de azar, etc., que llegaron a explicar m谩s del 10% de los ingresos. Se establecieron topes a las jubilaciones.

Sin embargo, vale la pena destacar que aquellas modificaciones dictatoriales no modificaron la estructura del sistema, manteniendo el reparto y la solidaridad intergeneracional, sin privatizar uno solo de los aspectos, (En Chile, en 1980 con el Decreto 3500, Pinochet y sus secuaces destrozaban todo rasgo de solidaridad imponiendo a raja tablas la privatizaci贸n total del r茅gimen de jubilaciones y pensiones, eliminando todo aporte patronal) (2) .

Para tener solamente una idea de la profundidad del retroceso uruguayo, debe saberse que el valor real de las pasividades en curso de pago fue tomado como variable de ajuste, y en 1984 era apenas el 26% de lo que val铆an en el a帽o 1972.

El periodo 1985-1989.

Los acuerdos incumplidos.

Como parte de la lucha contra la dictadura, se hab铆a creado la Concertaci贸n Nacional Program谩tica (CONAPRO), con participaci贸n de todos los sectores pol铆ticos y sociales, alcanzando un importante n煤mero de acuerdos, que mejoraban los derechos y condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras, jubilados y pensionistas.

Sin embargo, bajo la primera presidencia del Dr. Julio Mar铆a Sanguinetti, solamente se cumpli贸 con la llamada 鈥渞einstitucionalizaci贸n del BPS鈥; se recuper贸 en parte el valor real de las pasividades, pero continu贸 su manejo discrecional para ajustar los n煤meros del sistema. Como consecuencia de ello, el periodo culmin贸 con una Reforma Constitucional promovida por algunas Asociaciones de Jubilados y Pensionistas y sectores de la ATSS, con la oposici贸n de todo el sistema pol铆tico (3) , plebiscitada en simult谩neo con las elecciones nacionales de 1989, y aprobada por el 82 % de la ciudadan铆a que dej贸 escrito en la Constituci贸n de la Republica que obligatoriamente el ajuste de las pasividades nunca puede ser menor a la variaci贸n del Valor del 脥ndice Medio de Salarios.

El periodo 1990-1994: la 鈥渕otosierra鈥 versus el pueblo.

Despu茅s de un primer gran intento de reforma fracasado, (que inclu铆a una capitalizaci贸n individual 鈥渇icta y estatal鈥 similar a las 鈥渃uentas nocionales鈥 de las que hoy se habla), en la Rendici贸n de Cuentas de 1992, de manera claramente inconstitucional, se introdujeron art铆culos que empeoraban lo dejado por la dictadura (nuevos aumentos de las edades de retiro, m谩s rebajas de los porcentajes de asignaci贸n jubilatoria, etc.).

La respuesta inmediata fue una nueva recolecci贸n de firmas (promovida esta vez por la ATSS y el resto del PIT-CNT, la ONAJPU y el Frente Amplio), dando lugar a un nuevo plebiscito realizado junto con las elecciones nacionales de 1994, obteniendo el apoyo del 76% de la ciudadan铆a, que anul贸 las modificaciones restrictivas votadas en 1992. El periodo 1995-1999. Dando la espalda a las expectativas populares, o la violaci贸n de los discursos preelectorales.

Entre los meses de julio y noviembre de 1994, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hab铆a realizado una encuesta coordinada por el Dr. Labadie cuyos resultados indicaron que:

1) el 80% de la poblaci贸n ve铆a a la seguridad social como un problema;

2) las razones eran: la insuficiencia de las prestaciones; que los beneficiados por el r茅gimen vigente eran los empresarios, los militares y los profesionales; y que los perjudicados eran los trabajadores y los ancianos;

3) sin embargo, solo el 16% la ve铆a como la principal reforma a realizar. En simult谩neo: 驴cu谩les fueron los discursos preelectorales que los distintos candidatos y partidos ofrecieron a la ciudadan铆a?

Por el SISTEMA MIXTO s贸lo se expresaron favorablemente el Foro Batllista (Dr. Sanguinetti) dentro del Partido Colorado (4) , y el Nuevo Espacio liderado por Rafael Michellini (entonces fuera del FA). Por el mantenimiento del SISTEMA DE REPARTO Y SOLIDARIDAD INTERGENERACIONAL se pronunciaron todo el Partido Nacional (Dr. Alberto Volont茅, Dr. Juan Andr茅s Ram铆rez y el profesor Carlos Julio Pereyra), y todo el Frente Amplio (Dr. Tabar茅 V谩zquez).

Si bien la Presidencia de la Rep煤blica fue ganada por el Dr. Sanguinetti, el Parlamento resultante fue integrado por un 38% de legisladores que estaban a favor del Sistema Mixto, y un 62% en contra del mismo. Sin embargo, por un acuerdo entre los Partidos Colorado, Nacional y el Nuevo Espacio, la reforma terminada de votar fue absolutamente a contramano de lo manifestado y elegido por la mayor铆a del pueblo uruguayo: I) la principal reforma fue la de la seguridad social; II) la insuficiencia de las prestaciones pas贸 a ser mayor; III) los beneficiados por la reforma fueron los mismos empresarios (a quienes se les redujo el aporte patronal a la mitad), manteni茅ndose la situaci贸n de militares y profesionales; y IV) el SISTEMA MIXTO (5) , rechazado en las urnas, pas贸 a ser el sistema vigente impuesto por la ley 16.713. (La respuesta del llamado 鈥渃ampo popular鈥 merecer铆a un art铆culo aparte que excede los objetivos de este trabajo) (6) .

La vigencia de la ley desde 1995: el texto legal (hasta el 2007).

La ley 16.713 comenz贸 a ser aplicada de inmediato: en octubre de 1995, empez贸 la eliminaci贸n o recorte severo de las pensiones, especialmente de las viudas j贸venes.

En abril de 1996 comenz贸 el sistema mixto, con un primer pilar obligatorio de solidaridad intergeneracional a cargo del BPS, y un segundo pilar tambi茅n obligatorio en ciertos casos, de ahorro individual en las AFAP. Adem谩s del aumento de la edad jubilatoria de la mujer (de 55 a 60 a帽os en forma escalonada) se modific贸 el periodo de c谩lculo del sueldo b谩sico jubilatorio y se rebajaron sustancialmente los porcentajes de asignaci贸n jubilatoria (lo que algunos t茅cnicos mal llaman tasas de sustituci贸n o reemplazo).

Por 煤ltimo, se estableci贸 en 35 el m铆nimo de a帽os de trabajo requeridos, que en el caso de los trabajadores dependientes deben estar registrados en la historia laboral a partir del 1/4/1996, y en el de los no dependientes ser efectivamente cotizados.

La prestaci贸n mensual del R茅gimen de Ahorro Individual est谩 鈥渄eterminada por el monto acumulado de los aportes鈥 (a los que deben restarse mes a mes las comisiones que cobran las AFAP, su lucro), 鈥渟us rentabilidades鈥 (que en alg煤n caso pueden ser negativas), y 鈥渄e acuerdo a tablas generales de la expectativa de vida鈥. Es decir: el reino de la incertidumbre, todo lo que NO debe ser la seguridad social, impuesto en democracia.


NOTAS:

1: La seguridad social excede largamente a las jubilaciones y pensiones. Aqu铆 hablamos s贸lo de las prestaciones de pasividad que paga el BPS.

2: En Uruguay, el primer art铆culo publicado ya en democracia defendiendo 鈥渓as bondades鈥 de la capitalizaci贸n individual obligatoria y privada, fue firmado por un joven economista de nombre Isaac Alfie..

3: Sin embargo, ante el aluvi贸n de firmas y el clima popular provocado, muchos sectores de todos los partidos pol铆ticos terminaron 鈥渆nsobrando鈥 la papeleta por el SI.

4: El Dr. Jorge Batlle promovi贸 activamente el r茅gimen chileno, siendo el 煤nico que habl贸 de aumentar la edad jubilatoria, siendo por ambas cosas derrotado dentro de su Partido.

5: Nobleza a obliga a decir que las propuestas que entonces hicieron los Organismos Internacionales eran infinitamente peores. El Banco Mundial propon铆a lisa y llanamente un modelo absolutamente privado de ahorro individual a la chilena. (Hay quienes sostienen que el Cr. Ariel Davrieux termin贸 expuls谩ndolos de su despacho). El BID propuso un r茅gimen Mixto con un primer pilar hasta 2000 pesos, y un segundo pilar hasta 4000 pesos: de haberse aprobado, las proyecciones realizadas por el propio BID, indicaban que para el 2030 el aporte obrero deber铆a haber sido 隆el 60% del sueldo del trabajador! (Si: el sesenta).

6: Hasta hoy, el PIT-CNT no ha realizado una autocr铆tica sobre su despareja actuaci贸n durante la recolecci贸n de firmas para plebiscitar la ley (y m谩s especialmente su penoso papel durante el periodo febrero 1996鈥揻ebrero 1997). Esos problemas, aparte de las dubitaciones y divisiones internas en el Frente Amplio explican de manera certera el por qu茅 no fue posible alcanzar las firmas necesarias para plebiscitar una reforma constitucional alternativa. (Me saco el sombrero, como corresponde, por la actitud y compromiso del Dr. Hugo A. de los Campos y de la ONAJPU)