La vida es bella

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Sobre el medio día del martes 25 el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT recibió uno de los más emocionados homenajes por los 50 años de unidad del movimiento sindical, la fundación de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT). El grupo de personas con discapacidad que atiende la cantina El Tilo, instalada en la sede de la central, se hizo presente con una torta de frutillas y felicitó a los dirigentes por el aniversario de toda una historia de lucha en defensa de los intereses de los trabajadores. El apretado abrazo con los empleados de la cantina y los dirigentes humedecieron los ojos de más de uno de los curtidos militantes que han atravesado miles de batallas.

La cantina que funciona en el PIT-CNT tiene características especiales ya que los productos y la atención están en manos del Centro Manos Unidas (Cemau), una institución que atiende a una 30 personas con discapacidad y que les brinda cursos de gastronomía.

María Elizabeth Pérez (más conocida como Marita), es la encargada de la cantina y le informó al Portal que desde hace seis años están trabajando con jóvenes con discapacidad en la sede de la central sindical. En total son ocho muchachos que van rotando semana a semana de a dos y ellos se encargan de entregar los pedidos de los productos que se elaboran en Cemau. Los jóvenes se especializan en la producción de tartas y los martes, cuando se reúne el Secretariado Ejecutivo, se elabora un menú especial que semana a semana va cambiando.

Para Marita la experiencia recogida en estos seis años «ha sido muy especial y me siento bárbara de estar con estos muchachos. Desde el inicio la relación con los compañeros del PIT-CNT y con los jóvenes que día a día nos enseñan a superar dificultades, a mirar la vida con alegría. Por eso trabajando en la cantina El Tilo me siento como en mi casa. Una cosa es contar lo que nos enseñan estos muchachos que tienen dificultades y otra es vivirlo a diario». En estos años no han existido problemas importantes y hay miles de anécdotas que tienen como protagonista a Juan, quien se encuentra sentado muy cerca sonriendo, porque es el más «pillo».

Agregó la encargada de la cantina El Tilo que ha sido una muy buena experiencia y recuerda que se integró al proyecto cuando vivía un momento especial. Con un cambio de voz y los ojos llenos de lágrimas cuenta que «de minuto para otro» quedó viuda porque su marido murió de un infarto fulminante. «Este trabajo y la compañía de estos muchachos me ayudaron a seguir viviendo. Soy de Trinidad, Flores, y siempre atendí mi casa. Por esa razón mis dos hijas que estudiaban en Montevideo me dijeron que no podía seguir sola en casa y debía salir adelante. Así fue que me vinculé a esta experiencia maravillosa».

Fuente: Portal del PIT-CNT
www.pitcnt.uy