Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social

LA FAMILIA
Modelos de familia
HISTORIA, ESTADO, SOCIEDAD

Cada momento histórico configura una realidad determinada y una forma de concebir el mundo. En tanto van cambiando los procesos históricos, cambian las formas de concebir al humano, el sentido de la vida, las formas adecuadas de socialización, de vestir, de construirse como sujeto, del manejo del cuerpo y de vivir la sexualidad; y sin ser la excepción, también cambian los modelos de familia.

Del atravesamiento por los diferentes estadios se generaron diferentes formas de organización familiar, por tanto, el modelo de familia tal como lo concebimos hoy que prohíbe el incesto y que define una figura materna y una figura paterna en una relación monogámica es el resultado de un proceso histórico que lleva a esta nueva forma de concebir la vida social.

Si miramos en la historia, el modelo de familia que ha tenido mayor trascendencia es el tradicional romano. Este modelo de familia estaba constituido por el padre, su mujer, dos o tres hijos/as, los esclavos domésticos y los antiguos esclavos. Se trataba de una familia patriarcal donde el “pater familias” controlaba todo el poder sobre los demás miembros, así como disponía de los bienes que poseían. Si miramos unas décadas más atrás, este es el modelo que imponía el Estado y la Iglesia en nuestro país.

La mujer no tenía autonomía si no era a través de un hombre. Se le reconocía “señora” si era la señora de un hombre, a través del matrimonio. Una mujer no podía tener propiedades a su nombre ya que el Estado no le reconocía autonomía, puesto que desde la mirada patriarcal una mujer es muy emocional y afectiva como para contar con la racionalidad que se requiere para ser un sujeto de derecho.

También se hablaba de hijos legítimos en función legal al matrimonio, siendo estos únicamente quienes gozaban con todos los derechos del Estado, una mirada religiosa que discriminaba entre hijos concebidos bajo el mandato moral del matrimonio e hijos “como fruto del pecado” que no merecían el reconocimiento del Estado.

Son hijos naturales el fruto de la unión entre parejas de solteros o divorciados, que al momento de la concepción no estaban unidos legalmente en matrimonio civil y/o religioso, principal diferencia contra los hijos bastardos en donde no existe un reconocimiento legal.

El reconocimiento puede ser voluntario o forzoso por uno de los progenitores ante las autoridades competentes. Una vez que el matrimonio de los padres sea validado ante el registro civil la calidad de hijos naturales pasa a hijos legítimos.

El Articulo 1 de la Ley 12.689 del año 1959 acerca de los hijos naturales, estipulaba:

En los casos de legitimación de hijos naturales por subsiguientes matrimonio válido de sus padres, la inscripción de los mismos como legítimos (artículos 228 y 229 del Código Cívil), se hará en idéntica forma a la de los hijos nacidos durante el matrimonio, en el Registro de Nacimientos (artículo 3° y capítulo III del decreto- ley N° 1.430, de 12 de febrero de 1879).

Para esto se exigía el acta de matrimonio de los padres y la libreta de Organización de Familia. Esta discriminación que el Estado hacía entre hijos naturales y no naturales, legítimos y bastardos se replicaba en la sociedad que condenaba a madres solteras, mujeres divorciadas al igual que a sus hijos e hijas que se concebían como resultados de la inmoralidad. Ser un hijo no legítimo implicaba no tener derechos garantizados, sin posibilidades de reclamar la retención alimenticia, de herencia, ni nada de lo que le concierne legalmente a un hijo o hija.

Como era importante mantener ante la sociedad la imagen pura de la santa institución del matrimonio y de los hijos como frutos del amor de esa unión, si una pareja deseaba adoptar, se les aconsejaba realizar un viaje previo a la adquisición del bebe, para que se simulase en ese tiempo sin visibilidad en el pueblo, que esa mama se embarazó y dio a luz. La sociedad de la apariencia como ya hemos hecho referencia en boletines anteriores.

En la sociedad actual existe en el imaginario social un modelo de familia hegemónico idealizado que responde al patriarcado heteronormativo de base cristiana, donde subyace la percepción de que la única familia legitima y completa, (y la única que puede llegar a ser feliz) es la conformada por un papá, una mamá, un hijo y una hija. Este modelo imperante, al igual que cualquier modelo hegemónico, instala la idea de que es el único válido y que quien no lo alcanza es incompleto (e infeliz).

Esta concepción de familia escondida en el inconsciente de la sociedad latinoamericana sale a la luz ante la nueva realidad del matrimonio igualitario y la posibilidad de adopción por parte de hogares homoparentales. El modelo de familia que impone el patriarcado pretende negar la condición de familia a toda otra posible configuración que no fuere la hegemónica.

El discurso tradicionalista asegura que toda crianza necesita de la figura paterna y materna para un sano crecimiento del niño/a, pero no repara en que esa figura no siempre está dada necesariamente por un padre y una madre biológica, sino que por un tío/a, un vecino/a, un abuelo/a, etc.

Nadie puede cuestionar que hijos e hijas de madres solteras o padres solteros llegan a tener una crianza feliz y buenos valores como cualquier otro, así como también la realidad nos muestra que hijos e hijas pertenecientes al modelo hegemónico terminan siendo en algunos casos víctimas de un padre violento o abusador sexual, de un padre alcohólico o una madre consumidora. En la página de Aldeas Infantiles se revela que cada día al menos 5 niños/as y adolescentes son maltratados en Uruguay, siendo 9 de cada 10 casos protagonizados por familiares directos o personas que pertenecen al núcleo de convivencia.
http://www.aldeasinfantiles.org.uy/deteneloya

Hoy una madre puede separarse de un padre alcohólico que violenta y es mal ejemplo para sus hijos, en cambio hace años, ninguna realidad era peor que el divorcio en una sociedad donde la moral hacia peso.

Ya sea en familias homoparentales, como con una mamá soltera, o niños que son criados por un hermano mayor entre otras tantas diversas familias posibles, la figura paterna así como la materna siempre se ven reemplazadas de algún modo por alguien que no es ese padre o madre biológico, ya que las funciones socializantes son complementadas por otros familiares, amistades, vecinos, escuela, televisión, etc.

Este año ha habido en más de un país de América Latina como ser Colombia y México, Marchas “en defensa de la familia natural” en respuesta a la ideología de género y al matrimonio igualitario. Allí claramente se pudo ver en la propagandística y la cartelería de la gente, cómo impera un único modelo de familia como válido: “La familia son los hijos con papá y mamá”.

En Uruguay son muy pocos los hogares homoparentales con hijos adoptivos, pero de los que han sido mediáticos o conocidos a través del activismo LGBTI, han criado hijos e hijas que llegados a la adolescencia se han definido como heterosexuales. A su vez vemos madres solteras con hijos varones heterosexuales, padres solteros con hijas muy femeninas, así como modelos hegemónicos de familias con mamá y papá con uno o más hijos/as homosexuales. La realidad nos demuestra que el discurso tradicionalista no ha sido para nada comprobable.

INAU PRESENTÓ CAMPAÑA FAMILIA AMIGA

El Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) presentó este mes la campaña Familia Amiga, por la cual una familia solidaria recibe en forma temporal a un niño o adolescente hasta que regrese a su familia de origen o la institución encuentre una solución familiar alternativa definitiva. La presidenta del INAU, Marisa Lindner, explicó que el lanzamiento es una “reafirmación de una de las líneas principales de trabajo” de la institución: “El derecho a vivir en familia de los niños, niñas y adolescentes; el derecho a vivir y crecer en entornos familiares como derecho esencial que asegure el desarrollo emocional, físico, psíquico, social y cultural”.

El programa está dirigido a aquellos niños, niñas y adolescentes con “imposibilidad de tener el cuidado por parte de su familia de origen”; “aquellas familias que pierden la capacidad de cuidar”, que “generan situaciones de negligencia, de abandono, de maltrato, de explotación o de salud mental, de discapacidad, que le impiden de forma transitoria o permanente realizar el cuidado” de los niños.

Lindner agregó que el INAU está impulsando “un cambio de modelo” que se viene procesando y que “centra la propuesta de trabajo en que los niños vivan en un contexto” de familia, sean familias amigas, extensas o ampliadas. “La posibilidad de tener una familia de referencia mejora las posibilidades de desarrollo de los niños y adolescentes”, aseguró. Lindner convocó a generar las condiciones para un cambio cultural en la sociedad “para que más familias tengan posibilidades de cuidar”.

Toda familia o persona a partir de los 25 años, con disponibilidad de tiempo, espacio y dedicación para cuidar puede ser una “Familia Amiga”.

Sus ingresos deberán responder a las necesidades de su propia familia, no estar inscriptos en el Registro Único de Adopciones, y contar con una vivienda en condiciones adecuadas y seguras.

La “Familia Amiga” contará con un equipo de profesionales que se encargará de proporcionarle capacitación y apoyo para que puedan responder a las necesidades que presenten los niños o adolescentes.

También se les brindará asistencia técnica en aspectos educativos y psicosociales para transitar las diversas etapas del proceso, informó el Ministerio de Desarrollo Social.

En la actualidad son 2.500 los niños y adolescentes que están creciendo en hogares al cuidado del INAU; el 20% tienen entre 0 y 5 años y su incorporación en una “Familia Amiga” es considerada prioritaria.

Los interesados deberán contactarse con el Programa de Acogimiento Familiar del INAU a través del sitio webwww.inau.gub.uy, por el teléfono 0800-2513 o vía correo electrónico a familiaamiga@inau.gub.uy