Perjudicados por las AFAPS: Lo que la práctica política ha construido la práctica política lo puede revertir

Este 1° de mayo nos encuentra en la batalla contra la pérdida de derechos.

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La Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS) concibe a la Seguridad Social como el eje vertebrador del sistema de protección social que atiende las contingencias sociales, contribuye a mantener el nivel de vida de los ciudadanos, desde una perspectiva de derecho y no desde una perspectiva de políticas asistencialistas.

En ese sentido, las jubilaciones y pensiones son la respuesta a un fenómeno tan importante como es el retiro de la vida laboral activa, por vejez o incapacidad, de las personas que han aportado durante muchísimos años a la generación de la riqueza económica y social del país.

Trabajar por la mejora del sistema y su impacto en los ingresos de los jubilados y pensionistas y en las condiciones de retiro de los trabajadores en actividad del Uruguay, es trabajar por la dignificación de la vida y por el reconocimiento de derechos. No se trata aquí de acceder a un “generoso beneficio”.

La Ley 16.713, aprobada en setiembre de 1995 creó un sistema de seguridad social mixto incorporando a las AFAP, a la vez que fijó nuevos parámetros, más restrictivos, para el sistema solidario de reparto intergeneracional.

Las jubilaciones que surgen del nuevo régimen jubilatorio de ahorro individual están directamente relacionadas con el ahorro que realiza un trabajador durante su vida activa.

La ATSS reafirma su posición contraria al actual sistema mixto, en tanto afecta el principio de solidaridad en la Seguridad Social, perjudica a los trabajadores y se muestra como insustentable, pues no proporciona la rentabilidad prometida (en oportunidad de su discusión y sanción), presenta altísimos costos e –incongruentemente- reporta una ganancia extraordinaria para las AFAPS, por gestionar los ahorros de los trabajadores, para brindar prestaciones insuficientes. Hace de la seguridad social un negocio para el capital y se constituye en una nueva forma de expropiación de la riqueza generada por los trabajadores.

Pero la crítica no se fundamenta en una posición ideológica abstracta, es concreta.
Hoy los trabajadores se enfrentan a una situación que muestra claramente la perversión de un sistema que genera perjuicios económicos e inequidad social sin igual.

Las promesas sobre las bonanzas del sistema de ahorro individual se resquebrajan frente a la realidad objetiva de los “cincuentones”, que habiendo aportado 15 años por el sistema anterior, llegan a la edad jubilatoria con 20 años de ahorro o poco más a las AFAPS y se encuentran con una pasividad notoriamente menor a alguien que en las mismas condiciones de ingreso y aporte le corresponde por el sistema de solidaridad anterior (Sistema de Transición).

La clase trabajadora no puede ni debe permitir que se produzca un retroceso a partir del castigo a una generación que ha quedado de rehén del sistema, ya que ha sido obligada a ingresar a él bajo la promesa que a pesar de que no iba a ser “beneficiada”, tampoco sería perjudicada.

La ATSS entiende que todo el sistema político, a través de los diferentes partidos que han transitado en el gobierno en los últimos 20 años, se encuentran involucrados y tienen responsabilidades en el tema. Unos por crearlo, y otros por mantenerlo. Y, que más allá de estas responsabilidades les corresponde resolverlo satisfactoriamente.

Por ello se propone generar un mecanismo de transición que busque salvar esta inequidad. El Diálogo Social es una oportunidad para construir y/o elaborar una propuesta que solucione a corto y mediano plazo considerando cómo van llegando los diferentes grupos etarios a la causal jubilatoria.

Ahora bien, entendemos también que el diálogo en sí mismo no transforma la realidad, ya que esta realidad se ha transformado a través de una práctica que institucionalizó esta reforma y sólo otra práctica política la podrá revertir.

Aquello de que los períodos de crisis deben ser de restricciones económicas, no son de recibo cuando varias decenas de miles de trabajadores son perjudicados por un sistema y una clase política que supo tener la oportunidad de subsanarlo. Entendemos que resolverlo es un desafío, y a su vez una gran responsabilidad para aquellos que lo crearon y para aquellos que lo recibieron y no lo resolvieron oportunamente.

Este 1° de mayo nos encuentra en la batalla contra la pérdida de derechos y por la solución a aquellos trabajadores a los que se les obligó a ingresar al sistema y que convocan a todos los actores políticos a encontrar la solución que no admite más demoras.

(Publicado en el Semanario Brecha)