Qué comodín la pandemia

Por definición, el comodín es la carta que puede ser usada a conveniencia en base a los intereses del jugador que la tiene en sus manos. Hoy, ese comodín lo usó la mismísima ministra de economía al salir del parlamento.

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En rueda de prensa, esa a la que son adictos los políticos, la ministra de economía afirmó que la “pandemia” generará un aumento en la cantidad de personas en situación de pobreza…dos o tres puntos porcentuales.

Esos dos o tres puntos porcentuales son las vidas de más de 120 mil personas iguales a vos; a tus padres, abuelas, hijos o nietas.

Personas que dramáticamente quedan en situación de subconsumo. Con menos de lo básico…sobreviviendo.

La pobreza no es otra cosa que una infame expropiación de derechos.

El derecho al trabajo, a la vivienda, a la alimentación adecuada, a no pasar frío…el derecho a no ser objeto de la caridad de los privilegiados.

La pobreza no son dos o tres puntos porcentuales.

La pobreza es un acto de violencia, por mas incruenta que sea y por mas naturalizada que esté.

Una violencia tristemente aceptada, debido a la ilusión óptica de su “normalidad”.

Esa violencia en nuestro país, además, tiene cara de infancia.

Si, la pobreza infantil es tres veces mayor que la de los adultos. Eso es lo que somos.

Es de eso de lo que estamos hablando.

Una desigualdad estructural que carcome silenciosamente el diario vivir de miles de gurises en las barriadas pobres de todo el país.

Gurisada que después se utiliza descarnadamente para hacer propaganda sobre la crisis de la educación.

Como no van a sufrir rezago académico, si antes pasan por el suplicio diario del rezago de derechos elementales.

120.000 nuevos pobres que se suman a un núcleo duro de pobreza que el sistema no deja de regar todos los días, con la falta de trabajo, con la rebaja salarial, con la precarización de la vida.

No es la pandemia la que genera la pobreza.

La pobreza la genera un modelo de relaciones económicas que permite que ese pequeño puñado de uruguayos que tienen más de 6000 millones de dólares en cuentas extranjeras, sigan viviendo como si nada.

Que las multinacionales sigan sin pagar un solo peso de impuestos. Que el gobierno, en medio de esta tremenda crisis social, diga muy suelto de cuerpo que están cumpliendo las «metas fiscales» gracias al recorte de 660 millones de dólares.

Ese «ahorro», como ellos le llaman, son estos pobres.

Solo cuando nos demos cuenta de que ese déficit de derechos es realmente más importante, sagradamente mas valioso y supremo, que cualquier déficit fiscal; solo ese día podremos sentir algo menos de vergüenza de nosotros mismos como sociedad.

El presente artículo fue escrito por Sergio Sommaruga, Secretario General de SINTEP a quien agradecemos por compartirlo.